Remedios caseros para aliviar el dolor de muelas

Aunque si se trata de un dolor de muelas muy fuerte se recomiendo ir al
dentista o tomar un antiinflamatorio, en algunos casos se puede comenzar
probando alguno de los siguientes remedios caseros o alimentos para quitar
el dolor de muelas.

Basta con un dolor de muelas para arruinarte el día. Mientras que dejar de
masticar del lado donde se encuentra el dolor. Muchas veces esto es
insuficiente por lo que podemos recurrir a algunos remedios caseros antes
de usar un medicamento.

Algunos simples remedios caseros para aliviar el dolor de muelas son:

  • ■ Agua salada: Mezcle unas cucharaditas de sal de mesa en un vaso
    de agua tibia y agítelo en la boca todo el tiempo que pueda soportarlo
    (pero no lo trague). La sal y el calor juntos pueden aliviar el dolor.
  • ■ Hilo dental: Esto podría ayudar a eliminar cualquier partícula
    de comida que esté atrapada entre los dientes.
  • ■ Aceite de clavo: Puede remojar una bola de algodón en este
    analgésico natural y morder con el diente doloroso.
  • ■ Precaución: los clavos también son una especia bastante fuerte
    y pueden provocar quemaduras en las encías. También se puede usar aceite
    esencial de árbol del té.
  • ■ Compresa fría: Una compresa fría del lado de la muela podrá
    ayudar a reducir la inflamación y el dolor. Remoje una toalla en agua
    fría, envuélvala en una bolsa y métala en el congelador durante 15
    minutos para que se enfríe. Aplique la compresa en periodos de 10
    minutos y descanse 1 para evitar que se congele su cara.
  • ■ Ajo: Masticar un diente de ajo es un remedio tradicional.
  • ■ Cebolla: Pique una cebolla fresca y manténgala dentro de la
    boca.
  • ■ Jugo de lima / limón: Tome una lima o limón frescos y córtelos
    en rodajas pequeñas. Muerde la rebanada si no es demasiado dolorosa.

También es recomendable que evites las bebidas extremadamente calientes o
frías así como masticar hielo si tienes un dolor de muelas. Es probable
que evitando hacerlo el dolor disminuya por sí sólo. Finalmente, sé muy
gentil al cepillarte. Muchas veces la fuerza con la que nos cepillamos
desgasta tanto el esmalte como las encías, por lo que podemos agravar el
problema.